¿EN QUÉ CONSISTE UNA TERAPIA PSICOLÓGICA?

Un Tratamiento Psicológico es un proceso mediante el cual el/la terapeuta ayuda a la persona a:

  • conocerse en profundidad
  • comprender el origen de sus dificultades
  • entender mejor a los demás
  • aprender técnicas para afrontar sus problemas satisfactoriamente
  • potenciar su inteligencia emocional (manejo de sus sentimientos)
  • desarrollar una plena autonomía personal
  • mejorar la calidad de vida general

La terapia que se aplica en el centro consta de tres etapas fundamentales:

  1. La Evaluación Inicial
  2. El Tratamiento Psicológico propiamente dicho
  3. El Seguimiento

1. La Evaluación Inicial

Para que la psicóloga pueda ayudar a la persona, necesita conocer el motivo de consulta en profundidad. No es adecuado intervenir en un caso sin analizarlo exhaustivamente. Se necesitan las tres o cuatro primeras sesiones para que la psicóloga complete la valoración con la que seleccionar el abordaje más idóneo para esa persona en concreto. Una vez que la psicóloga haya comprendido y valorado el motivo de consulta, le comunicará a la persona lo que haya observado, y se establecerán las metas terapéuticas.

2. El Tratamiento Psicológico

A partir de la cuarta o quinta sesión, se aplican los procedimientos terapéuticos necesarios para tratar los problemas evaluados en la primera fase. Las técnicas específicas que se utilizan varían considerablemente de una persona a otra, y de unos problemas a otros. En el centro siempre rige la adaptación de cada estrategia a cada persona particular.

Las técnicas y programas que se utilizan en el centro se caracterizan por los siguientes rasgos:

1. Son más efectivos cuanto mayores sean la participación activa, la motivación  y el compromiso de la persona implicada.

2. Algunos están preparados para que sea la psicóloga quien los despliegue en cada sesión, y otros se estructuran para que la persona los realice en el período entre sesiones, en casa.

3. Si la persona aplica las tareas prescritas de la forma recomendada, las técnicas suelen mostrarse bastante eficaces en la solución de sus problemas.

4.Son susceptibles de producir un efecto en cadena. Es decir, que una técnica o programa diseñados para mejorar algún aspecto psicológico, en muchas ocasiones, también mejoran otros aspectos.

5. Son muy variados y están respaldados por una extensa investigación científica que avala su eficiencia.

6. Muchos de ellos están destinados a fomentar el mantenimiento de los logros terapéuticos una vez finalizado el tratamiento, para que las mejoras sean permanentes.

7. Otros muchos se utilizan para lograr una generalización de las metas terapéuticas logradas al mayor número de situaciones reales de la vida.

- Unos inciden sobre los pensamientos que están provocándonos daño psicológico (Terapia Cognitiva, Parada del pensamiento, Exposición en imaginación).

- Otros nos ayudan a relajarnos y a protegernos de las reacciones de ansiedad (Técnicas de Control de Ansiedad, como las técnicas de Relajación, o las Autoinstrucciones).

- Otros nos fortalecen la Autoestima (Programas de Autoestima).

- Otros nos posibilitan el aprendizaje y desarrollo de las habilidades más óptimas para relacionarnos con los demás (Entrenamiento en Habilidades Sociales).

- Otros nos facilitan un modo adecuado para resolver las vicisitudes de la vida cotidiana (Programas de Entrenamiento en Solución de Problemas).

- Otros nos ofrecen herramientas para enfrentarnos con nuestros miedos o fobias (técnicas de Exposición).

- Otros nos sirven para resolver nuestras dificultades sexuales (Terapia Sexual).

- Otros son diseñados para enseñarnos a tomar decisiones de forma independiente y eficaz

- Otros constituyen una guía para que logremos un mayor autocontrol.

- Otros nos tratan el Insomnio u otras alteraciones del sueño, étc.

La duración total de una terapia varía mucho de una persona a otra. Hay personas que consultan un problema concreto que se resuelve en tres o cuatro sesiones, y otras requieren de meses.

La frecuencia con la que se asiste también varía de un caso a otro. Lo más recomendable en la mayoría de los casos es una cita cada semana, pues así se produce una evolución más rápida. Pero  también se puede optar por una cita cada dos semanas, o incluso una al mes.

3. Segumiento

La terapia finaliza cuando se hayan logrado los objetivos terapéuticos suficientes. Posteriormente, la persona tiene derecho a tres sesiones de Seguimiento gratuitas, al mes, a los seis meses y al año de finalizar el tratamiento.

El objetivo de estas sesiones posteriores al tratamiento es asentar los progresos que se hayan conseguido y disminuir la probabilidad de recaídas. En estas entrevistas la terapeuta explora cómo se encuentra la persona una vez finalizada la terapia, facilitándole medios para continuar con los logros obtenidos y ayudándole con las posibles dificultades para mantenerlos.

Durante el trascurso del proceso, la psicóloga realiza una Evaluación Continua de las dificultades y aprendizajes de las personas, de forma que va modificando la trayectoria terapéutica en función del ritmo de progreso que se vaya alcanzando.

El proceso terapéutico es para mí un camino sorprendente de enriquecimiento personal, crecimiento interior y superación de dificultades. A lo largo de este trayecto, voy experimentando la evolución de las personas que llegan a mi consulta. Este progreso continuo, lento, pero firme, me sigue pareciendo un paisaje indescriptible. Existen obstáculos en el sendero, bifurcaciones que nos recuerdan que la vida siempre implica tomar determinadas direcciones, ramas que nos hieren, o imprevistos que nos hacen creer que retrasamos nuestro viaje. Pero, en realidad, estas desavenencias nos acercan a la línea del horizonte donde la luna nos parece más grande y redonda. Donde por un instante, nos damos cuenta de que estamos aprendiendo con cada bache. A veces nuestros objetivos nos parecen lejanos, inalcanzables, burlones. Y en nuestro caminar, nos sentimos pequeños, incomprendidos, ajenos e ignorantes de nuestra verdadera meta, que reside en los recónditos paraísos de nuestro propio mundo interno.

Desde que tengo uso de razón he deseado conocer los entresijos misteriosos del ser humano. En la Psicología he encontrado muchas de las respuestas que buscaba desde mi niñez, y en la Psicología sigo encontrando mi lugar. La Psicología me apasiona, y me suscita cada día nuevas preguntas, que me mantienen entusiasmada en su estudio y profundización. Siento una enorme vocación en mi trabajo, y me siento extraordinariamente afortunada por realizar mi actividad profesional en el ámbito en el que siempre he deseado realizarme. La Psicología es mi maestra y mi guía, mi mejor compañera, mi ayudante, mi filosofía de vida...

Susana Prieto Granados. Psicóloga del centro.

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