¿En qué consiste una terapia psicológica?

 

 

Hay personas que van a consulta una única vez o unas cuantas citas para hablar de un tema específico y soltar cargas que llevaban dentro. Cuando existen problemas más importantes y antiguos se inicia un proceso de tratamiento que ayuda a la persona a:

  • conocerse y quererse total y profundamente
  • comprender el origen de sus dificultades y solucionarlas
  • entenderse mejor y a los demás
  • aprender técnicas para afrontar sus problemas satisfactoriamente
  • potenciar su inteligencia emocional y social (manejo de sentimientos y relaciones sociales)
  • desarrollar una plena autonomía personal
  • mejorar la calidad de vida general

 

La terapia que se aplica en el centro consta de tres etapas fundamentales:

  1. Evaluación Inicial
  2. Tratamiento psicológico propiamente dicho
  3. Seguimiento

 

1. EVALUACIÓN INICIAL

 

Para que la psicóloga pueda ayudar necesita conocer y analizar el motivo de consulta en profundidad. En las primeras sesiones completa la valoración y diseña a medida el abordaje más idóneo para cada persona. Una vez comprendido y valorado el caso, explica cómo se van a tratar los problemas y se establecen las metas terapéuticas. Lo urgente es lograr una mejoría clara y restablecer el mayor equilibrio emocional. Para algunas personas es importante saber lo que les pasa, tener un diagnóstico; sin embargo en muchas ocasiones no hay patología como tal, todos somos humanos, tenemos nuestras heridas, experiencias traumáticas, inseguridades, miedos… En la consulta se trabaja desde un enfoque positivo y humanista, centrándonos en las cualidades y potencialidades naturales de sanación que todos compartimos.

 

 

2. TRATAMIENTO

 

Las técnicas específicas que se utilizan varían considerablemente de una persona a otra, y de unos problemas a otros. En el centro siempre rige la adaptación de estrategias a cada persona particular.

Las técnicas y programas que se utilizan en el centro se caracterizan por los siguientes rasgos:

– Logran participación activa, motivación y compromiso de la persona en su crecimiento y realización personal.

– Algunos los aplica la terapeuta en cada sesión y otros los usa la persona cuando le apetezca relajarse o necesite sentirse mejor en cualquier circunstancia.

– Suelen mostrarse bastante eficaces en la solución de los problemas.

– Producen un efecto positivo en cadena. Además de resolver los conflctos evaluados también mejoran otros aspectos. Es usual que el motivo de consulta sea, por ejemplo, aclararse respecto a una decisión laboral y una vez disipadas las dudas haya un incremento de autoestima y habilidad para decir no.

– Son muy variados y están respaldados por una extensa investigación científica que avala su eficiencia.

– Muchos están destinados a fomentar el mantenimiento de los logros terapéuticos una vez finalizado el tratamiento para que las mejoras sean permanentes.

– Procuran que la persona se sienta cada vez más segura para aplicar lo aprendido en terapia a cualquier faceta de su vida que quiera transformar y sanar

– Unos inciden sobre los pensamientos que están provocando daño psicológico (terapia cognitiva, parada del pensamiento, exposición en imaginación).

– Otros nos ayudan a relajarnos (técnicas de control de ansiedad como la e.f.t  o las autoinstrucciones).

– Otros fortalecen la autoestima.

– Otros nos posibilitan el aprendizaje y desarrollo de las habilidades más óptimas para relacionarnos con los demás (entrenamiento en asertividad).

– Otros nos facilitan un modo adecuado para resolver las vicisitudes de la vida cotidiana (programas de entrenamiento en solución de problemas).

– Otros nos ofrecen herramientas para enfrentarnos con nuestros miedos fobias (técnicas de exposición).

– Otros nos sirven para resolver nuestras dificultades sexuales(Terapia Sexual).

– Otros son diseñados para enseñarnos a tomar decisiones de forma independiente y eficaz

– Otros constituyen una guía para que logremos un mayor autocontrol.

– Otros nos tratan el Insomnio u otras alteraciones del sueño, étc.

La duración total de una terapia varía mucho de una persona a otra.Hay personas que consultan un problema concreto que se resuelve en tres o cuatro sesiones, y otras requieren de meses.

La frecuencia con la que se asiste también varía de un caso a otro. Lo más recomendable en la mayoría de los casos es una cita cada semana, pues así se produce una evolución más rápida. Pero  también se puede optar por una cita cada dos semanas, o incluso una al mes.

 

3. SEGUIMIENTO

 

La terapia finaliza cuando se hayan logrado los objetivos terapéuticos suficientes. Posteriormente, la persona tiene derecho a tres sesiones de Seguimiento gratuitas, al mes, a los seis meses y al año de finalizar el tratamiento.

El objetivo de estas sesiones posteriores al tratamiento es asentar los progresos que se hayan conseguido y disminuir la probabilidad de recaídas. En estas entrevistas la terapeuta explora cómo se encuentra la persona una vez finalizada la terapia, facilitándole medios para continuar con los logros obtenidos ayudándole con las posibles dificultades para mantenerlos.

 

Durante el trascurso del proceso, la psicóloga realiza una Evaluación Continua de las dificultades y aprendizajes de las personas, de forma que va modificando la trayectoria terapéutica en función del ritmo de progreso que se vaya alcanzando.

 

El proceso terapéutico es para mí un camino sorprendente de enriquecimiento personal, crecimiento interior y superación de dificultades. A lo largo de este trayecto voy experimentando la evolución de las personas que llegan a mi consulta. Este progreso continuo, lento, pero firme, me sigue pareciendo un paisaje indescriptible. Existen obstáculos en el sendero, bifurcaciones que nos recuerdan que la vida siempre implica tomar determinadas direcciones, ramas que nos hieren, o imprevistos que nos hacen creer que retrasamos nuestro viaje. Pero, en realidad, estas desavenencias nos acercan a la línea del horizonte donde la luna nos parece más grande y redonda. Donde por un instante, nos damos cuenta de que estamos aprendiendo con cada bache. A veces nuestros objetivos nos parecen lejanos, inalcanzables, burlones. Y en nuestro caminar, nos sentimos pequeños, incomprendidos, ajenos e ignorantes de nuestra verdadera meta, que reside en los recónditos paraísos de nuestro propio mundo interno.

Susana Prieto Granados. Psicóloga del centro.